No siempre hay que fiarnos del GPS

El Sistema Global de Posicionamiento (GPS) como cualquier tecnología no es totalmente confiable. Al ser un artefacto que es fabricado por el hombre, siempre va a tener sus fallas, es decir, no es perfecto. Para muestra de esto, a continuación te presento una recopilación de algunos accidentes en carretera, causados por hacerle caso al GPS.

En Inglaterra, un camionero decidió obedecer al GPS para ahorrar camino. Resulta que condució por una terracería para llegar más pronto a su destino, sin embargo, lo que el GPS no le informó es que dicho camino no era para tránsito pesado, muy apenas había hueco para los tractores pequeños. Esto provocó que el tráiler en cuestión quedara atrapado durante varios días. Lo peor es que la dueña del rancho tuvo que rodear 3 km para llegar a su casa.

El segundo caso es más impactante y fue apenas ayer. El chofer de un autobus que transportaba a un equipo de softball femenil, se guió por el GPS para conducir un camino más corto, sin embargo, antes de llegar a pasar debajo de un puente, no advirtió que había un letrero gigante que decía la altura máxima por la que podían pasar los vehículos, asi que el bus se quedo atorado debajo del puente. Ya me imaginó el tremendo griterío que se oyó ahí dentro.

Por último, en una recopilación de accidentes no podía faltar una mujer (no lo tomen como misoginia). Una joven, también británica, por andarse confiando más de su GPS que traía su Mercedes Benz y no fijarse en los señalamientos de la calle, mando su flamante automóvil a un río. Como esos días había llovido muy fuerte, el carro fue arrastrado corriente abajo alrededor de 200 m. Lo bueno es que la mujer pudo escapar. Lo malo es que el carro fue pérdida total ya que permanecio durante 1 semana bajo el agua.

Vía: Engadget en español

¿A cuantó el kilo de carnita inglesa?

La reciente iniciativa del gobierno británico en contra de la obesidad, tiene una poderosa arma para lograr su fin, y como bien dicen «con dinero baila el perro», el gobierno premiará con incentivos económicos a la gente que consiga reducir su peso. Tambien recibirán bonos para comprar comida saludable y pases para utilizar gimnasios.

Alan Johnson, ministro de Sanidad afirmó: «Frenar la obesidad es el desafío sanitario personal y público mas importante al que se enfrenta nuestra sociedad.

Junto con los incentivos antes mencionados, clases de cocina sana serán obligatorias en las escuelas, todo este plan tiene un presupuesto aproximado de 500 millones de euros, así como se tratará de reducir la cantidad de grasas, sal y azúcar en los productos precocinados. Tambien el gobierno ha recomendado a las escuelas la prohibición de alimentos chatarra, como las papas fritas, pizzas y hamburguesas.

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La principal razón (y como todo en el mundo), es que el gobierno británico ha estado recibiendo bastantes pacientes del servicio de salud con problemas derivados de la mala alimentación y falta de ejercicio, lo que le está costando millones al gobierno, así que pretenden invertir de esta forma para ahorrarse futuros gastos de este concepto.

Al contrario de México, donde lo más que se ha hecho es colocar siempre anuncios de «Come frutas y verduras» ó «Haz diariamente 30 minutos de ejercicio al día» dentro de los comerciales de comida chatarra, entre otros; aún nos falta bastante para llegar a esos estándares de preocupación.